“Cuando llegaron allí, encontraron que les esperaba el desayuno: pescado que cocinaba sobre un fuego de carbón y algo de pan. "Trae algunos de los peces que acabas de atrapar", dijo Jesús.
“¡Ahora ven a desayunar!” Dijo Jesús. Ninguno de los discípulos se atrevió a preguntarle: "¿Quién eres?" Ellos sabían que era el Señor. Entonces Jesús les sirvió el pan y el pescado. Esta fue la tercera vez que Jesús se apareció a sus discípulos desde que resucitó de entre los muertos. Después del desayuno, Jesús le preguntó a Simón Pedro: “Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos? "Sí, Señor", respondió Pedro, "sabes que te quiero". "Entonces alimenta a mis corderos", le dijo Jesús. "Juan 21: 9-10,12-15 NTV
¿No es asombroso que Jesús, que había sido crucificado hace tan poco tiempo, estuviera preparando casualmente el desayuno para sus amigos que habían trabajado toda la noche? Él es un Dios tan bueno que nos conoce y quiere suplir nuestras necesidades en un momento dado en el tiempo. Le importa cuando estamos hambrientos y cansados.
Me encanta el hecho de que Juan llegue a esta extensión para hacernos saber que no solo este Jesús resucitó, sino que fue más que un Espíritu o una visión. ¡Era una persona real que cuidaba el fuego y arreglaba pescado y pan! También aprecio que nos permita saber que Jesús le dijo a Pedro tres veces "si me aman, alimentar a mis corderos". (En arameo, la traducción está más cerca de "Pastorear mis corderos"). ¿No le parece a Jesús recordarle a Pedro en voz baja que lo había negado tres veces la noche en que se lo llevaron para la crucifixión? Pero aquí Él los alimentaba y él quiere que ellos hagan lo mismo. Es la lección que Jesús nos está dando a todos: si lo amamos, debemos pastorear a los corderos (los unos a los otros).
Jesús, no solo conquistaste la tumba sino que regresaste a la tierra como una persona real. ¡Qué Salvador! Saber que tu eras un hombre que solo amaba la comunión nos ayudas a modelar nuestra vida después de ti. Ayúdanos a recordar que cuando le dijiste a Petdro que amara a tus corderos, también estabas hablando con nosotros. Señor, nunca queremos olvidar que una de nuestras grandes responsabilidades es pastorear. Enséñanos a observar conscientemente esas oportunidades y a ser siempre conscientes de tu gran amor por todos. Te adoramos este día y pedimos tus bendiciones en nuestras vidas. Amén y amen.
Te quiero querida
Pam
No comments:
Post a Comment